Y nos encontramos solos, con un vaso de cristal en la mano con la bebida mas dulce y deliciosa qe se haya podido probar, pero qe al mismo tiempo puede llegar a ser el veneno mas mortal de todo el universo, nunca se sabe. Solo queremos disfrutar el momento en el qe sentimos ese riquísimo sabor pasar por nuestras bocas, sabemos qe puede llegar a terminar mal, pero sentimos tanta curiosidad por saber qe pasará… Cuando lo hacemos, porque es algo inevitable, somos felices, lo estamos disfrutando, pero solo por un tiempo… aun no pensamos en las consecuencias… No nos damos cuenta que al poco tiempo el veneno ya esta corriendo por nuestras venas, nos consume. A veces se apodera de todo nuestro cuerpo, de nuestro ser, rápidamente. Otras.. Lentamente. Podemos elegir: Algunos prefieren qe sea rápido, así el dolor pasa mas ligero. Yo en cambio, prefiero sentir el dolor, qe todo sea lento, a eso lo llamo ser masoquista, como lo fuimos desde un principio, porque queremos saber qe se siente beberla, qe tanto la podemos soportar, sentir el dulce sabor del dolor, de ese veneno qe cada vez toma mas partes de nuestro cuerpo. No tenemos mucho tiempo para pensar, ese maldito y odioso pero al mismo tiempo dulce y hermoso veneno, nos consumió en cuerpo y alma. Ahora el toma el poder. El decide qe hacer con nosotros.. Solo tiene dos opciones, una es terminar de matarnos y la otra es qe si milagrosamente elegiste el vaso correcto, de igual de apariencia qe todos, pero por dentro, diferente.. hacernos volver a la vida, ilesos. Es todo cuestión de suerte, se trata de tratar de elegir el vaso correcto al azar, aunque nunca se sepa cual es. Nunca sabremos en que vaso esta el veneno que decide que salgamos a salvo, hasta que estamos muertos, en ese momento nos damos cuenta que encontramos el incorrecto. Pero parece ser qe estos vasos con la cura de todo ya no existen, porque cada ves son mas las personas qe “mueren envenenadas” pensando qe el vaso qe eligieron, tenia la cura para todo su dolor, y resulta ser todo lo contrario…
Yo a veces trato de creer que esto que escribí es solo un cuento sin sentido y no unos de mis puntos de vista sobre el amor.

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